Pero… ¿de qué va todo esto?
Esto no es un blog. Tampoco es una crónica.
Esto no es nota roja. Tampoco es novela negra.
Digamos que podría ser una noblogla rojinegra. Sea eso lo que sea.
— […] Pues así con mi novela, no va a ser novela, sino… ¿cómo dije?, navilo… nebulo, no, no, nivola, eso es, ¡nivola! Así nadie tendrá derecho a decir que deroga las leyes de su género… Invento el género, a inventar un género no es más que darle un nombre nuevo, y le doy las leyes que me place.
Miguel de Unamuno, Niebla, capítulo XVII.